La Atención Centrada en la Persona se aleja de modelos de cuidados tradicionales donde la atención viene determinada por necesidades asociadas a clasificaciones de enfermedades y grados de dependencia.

En estos últimos años se aprecia en un nuestro país un creciente interés por conocer y aplicar en los centros, modelos de atención orientados a las personas. Sin embargo, llevar estos modelos a la práctica no siempre resulta sencillo. Apostar por la ACP en un recurso y hacerla efectiva implica, en primer lugar, una visión de las personas mayores que parte del reconocimiento de su valor y singularidad, que fija su mirada en las capacidades y que apoya la autodeterminación de los individuos.

En coherencia a esta visión, la ACP orienta hacia una buena praxis donde los profesionales de atención directa, además de proteger a las personas y atender sus necesidades diversas, se relacionan desde el conocimiento de las historias de vida y desde la escucha, buscando oportunidades y apoyos para que cada persona usuaria pueda desarrollar sus capacidades, tener control sobre su vida cotidiana y, en consecuencia, sentirse mejor.

Avanzar hacia la ACP requiere liderazgo y compromiso de los responsables y una importante implicación por parte de los profesionales. Pero es un esfuerzo que merece la pena, porque la ACP es un modelo de atención que busca una mejor vida para las personas. En resumen , ellos deciden sobre su vida .