Cuando diariamente nos dedicamos al cuidado de personas mayores, la ética, el respeto a cada persona, su dignidad y sus deseos, son las notas que marcan nuestra cultura empresarial.

Porque más allá de una necesaria titulación profesional, el buen trato y la atención diaria que los trabajadores y las trabajadoras de CUGAT ofrecen a nuestros residentes se caracteriza por unos valores que nos identifican y nos diferencian como organización.

En CUGAT creemos que no podemos aportar valor si nuestras acciones y cultura no se fundan y amparan en unos valores básicos y fundamentales.

Nuestros valores, aquellos que motivan todos nuestros actos y los de nuestros profesionales son:

  • Escucha: Prestamos atención a las necesidades de quienes cuidamos, porque sus necesidades son nuestra prioridad y determinan nuestras acciones.
  • Confianza: Agradecemos y reconocemos la confianza depositada por nuestros residentes al poner en nuestras manos su salud y bienestar.
  • Respeto: Tratamos a todas las personas del mismo modo que nos gustaría que nos trataran, con dignidad y respeto.
  • Empatía: Entendemos que lo más importante de nosotros mismos y de nuestros actos, son las personas a las que estos se dirigen: residentes y sus familias.
  • Profesionalidad: Basamos nuestras actuaciones de atención a mayores en los conocimientos técnicos más avanzados, pero también en un alto y elevado estándar ético.
  • Idea de Servicio, enfocada en nuestro caso hacia los mayores dependientes o en situación de exclusión social.
  • Compromiso social/Solidaridad. Es el modo de hacer efectiva la necesidad de mejorar y humanizar nuestra sociedad, identificándonos con la filosofía del sector no lucrativo.
  • Atención integral, a través de programas asistenciales que cubren todas las necesidades de los residentes, con especial atención a las dimensiones física, psíquica, social y espiritual.
  • Búsqueda constante de bienestar y satisfacción de los residentes, familiares, trabajadores/as y voluntarios.
  • Respeto a los derechos de los residentes, a su libertad y capacidad de elección, al fomento de la autonomía personal como base de la atención integral.
  • Los trabajadores y trabajadoras son protagonistas fundamentales de este proceso. Para ellos y ellas se articula una política laboral basada en el espíritu de equipo, la conciliación de la vida laboral y familiar, la estabilidad de plantillas y la formación continuada.

OBJETIVOS

La Residencia tiene como fin prestar un servicio integral a los residentes, para conseguir mayor  calidad de vida en un ambiente de convivencia y de participación, fundamentado en los principios y valores humanos.

Los factores clave que deben valorarse a la hora de tomar una decisión para entrar en una residencia.

  • Atención médica Es necesario que el mayor cuente con la garantía de una asistencia sanitaria integral y de rápida actuación en cualquier momento del día.
  • Buenas conexiones y zonas verdes. Sobre la localización de la residencia, deben valorarse las conexiones de transporte que presenta, tanto en lo referente al acceso por carretera como al transporte público, para que existan facilidades a la hora de acudir a la misma. Igualmente, es muy recomendable que el centro tenga espacios ajardinados para que el mayor tenga zonas naturales de paseo próximas y disfrute de un entorno fresco y agradable. Nosotros disponemos del paseo marítimo.
  • Seguridad. La residencia debe asegurar una atención personal centrada en las necesidades y cuidados específicos del mayor de tal forma que se encuentre en un espacio seguro tanto a nivel físico, como de salud y alimentación.
  • Ayudas públicas. Busca la orientación y ayuda de los trabajadores sociales de las residencias para recibir información sobre el funcionamiento y tramitación de la Ley de la Dependencia, la cumplimentación de la solicitud para centros con plazas concertadas y autorizadas para el Cheque Servicio. El centro debe ofrecer una información completa de los servicios, ayudas públicas y tarifas que ofrece así como facilitar a los familiares el Reglamento de la residencia, e informar de los Planes de Atención Individualizada.
  • Amplio horario de visitas. El centro elegido debe tener un horario extenso, flexible y cómodo para facilitar la visita de familiares y amigos.
  • Fomento del envejecimiento activo. Es importante que los residentes cuenten con actividades que les permitan relacionarse con el entorno y participar en talleres y visitas colectivas de ocio y cultura.
  • Accesibilidad y prestaciones del edificio. Espacios amplios y luminosos, sin barreras arquitectónicas que permitan la fácil circulación y con una decoración atractiva, y que los dormitorios sean confortables, con aseos adaptados, silenciosos y con espacio, garantizando un día a día cálido y de calidad que, en definitiva, haga que el residente se sienta en un hogar
  • Equipo multidisciplinar. El centro debe contar con un amplio equipo de profesionales expertos en diferentes disciplinas, siendo necesarios los siguientes trabajadores: médicos, enfermeros, auxiliares de enfermería, trabajadores sociales, psicólogos, fisioterapeutas y podólogos.
  • Menú amplio y controlado. Además de la elaboración en cocina propia, la supervisión del menú por un experto en nutrición y la variación de las propuestas de platos es imprescindible, así como que la residencia lleve a cabo controles nutricionales y ofrezca varias opciones diarias para que el residente pueda comer según sus gustos.