Las situaciones de confinamiento pueden producir sensaciones que van de la soledad a la incertidumbre, pasando por la ira, la tristeza, el aburrimiento, la angustia o el estrés, entre otros. De modo que es muy lógico que muchas personas sientan en algún momento miedo debido al nuevo coronavirus SARS-CoV-2. El miedo es una de las emociones básicas de nuestro psiquismo y una reacción normal y saludable ante situaciones que percibimos como desconocidas y amenazantes como la que estamos viviendo. Se trata de una respuesta fisiológica y cognitiva de nuestro organismo que nos ayuda a mantenernos alerta y tomar las medidas necesarias para minimizar riesgos, ya sea a través de la evitación del peligro o de mecanismos de control y afrontamiento. Aun así, el miedo en exceso se puede convertir en un mecanismo desadaptativo que nos bloquea e interfiera en nuestra capacidad para gestionar la situación con eficacia, aconteciendo entonces un impedimento y un problema psicológico. Así mismo, el miedo, a pesar de no ser ningún virus, se contagia con facilidad entre personas.
Esta publicación realizada por la psicóloga de Cugat Residencial nace con la misión de evitar que el miedo se convierta en un problema viral añadido en la ya bastante compleja situación sanitaria, y ayudar a que los familiares de nuestros residentes vivan la cuarentena con calma, inteligencia y buena disposición, el que generará hacer más tolerable la situación de confinamiento para ellas y los suyos.
1. Infórmate bien:
Consulta únicamente canales de información oficiales. Ten en cuenta las redes sociales contrastando la información. Evita la sobreinformación. Conectarte permanentemente o escuchas informativos constantemente no hará que estés mejor informado y, por el contrario, aumentará tu angustia innecesariamente. Evita contagiarte de actitudes catastrofistas o culpabilizadoras. Se trata de un problema colectivo, responsabilidad de todos y todas, al que tenemos que hacer frente con actitudes responsables y constructivas.
2. Informa bien a los demás
Es fundamental no hablar permanentemente del tema y evitar difundir rumores o informaciones falsas. Para ello, lo mejor es compartir información que realmente sea relevante y contrastada y nunca en el momento que una emoción esté aflorando.
También se ha de informar bien a los niños y a las personas dependientes. Es fundamental estar atento a sus dudas y preocupaciones e ir respondiendo a sus preguntas a medida que
aparecen, con explicaciones claras y breves, sin mentirles, pero sin abrumarles tampoco con mucha información. En este sentido, se les debe dar información clara sobre cómo reducir el riesgo de infectarse y siempre transmitirles tranquilidad.
3. Conéctate
No poder ver a los tuyos no significa no poder estar en contacto. Llama, haz videollamadas, envía mensajes… nosotros siempre ayudaremos en todo lo posible para que os sintáis menos aislados y más cerca de ellos.
No sientas que abandonas a tu familiar, sino que te haces cargo de la mejor manera posible en estos momentos. Es un acto de amor y responsabilidad el hecho de dejar de verle un tiempo para proteger su salud. Nosotros nos encargamos de que entienda las absencias de tus visitas y lo cuidamos por ti lo mejor que sabemos.
4. Organízate
Llega a acuerdos explícitos con tus personas de confianza sobre cómo será, durante la cuarentena, vuestra logística doméstica: compras, espacio destinado a las personas que pueden tener el virus… No des nada por supuesto y comunicaros mucho. Respetad espacios diferenciados. Todos necesitamos un momento de estar con nosotros mismos.
5. Cuídate y protégete
Sigue las recomendaciones y medidas de prevención que determinen las autoridades sanitarias. Confía en la ciencia y en la experiencia de nuestro sistema de salud.
No tomes más precauciones de las necesarias. Esto no te hará estar más seguro enfrente un contagio y, en cambio, alimentará tu miedo y la de los que te rodean.
Mantén tus rutinas diarias y haz vida normal en lo posible. El miedo se controla mucho mejor a través de nuestros comportamientos saludables que a través de los razonamientos autoinducidos o de las precauciones innecesarias.
Reconoce tus sentimientos y acéptalos. Compártelos con las personas más próximas a ti, escribe un diario o, si la angustia persiste, contrata los servicios de uno/a profesional.
5. Relájate y distráete
Acepta que hay una parte de la situación que no está en tus manos y no puedes controlar ni prever. El que sí podrás es tomar decisiones a medida que se presenten los retos.
Utiliza la técnica que más te guste o te funcione para relajarte: respiraciones profundas, yoga, meditación, actividades o movimientos que nos hagan sentir bien…Intenta hacer ejercicio en casa. Usa el sentido del humor, es una emoción que te ayudará a reducir la angustia. Descubre e indaga la gran oferta de ocio online gratuito de que dispones y disfruta de tu tiempo libre: conciertos en streaming, museos virtuales, libros y revistas, películas, teatro y ópera online, cursos gratis, actividades para hacer con los más pequeños, etc.
6. Saca la parte positiva
Por fin tienes un momento para parar y reflexionar sobre tus prioridades y los próximos pasos que quieres dar.
Puedes aprovechar los momentos de calma para imaginar y crear proyectos que nacen de tu capacidad creadora y que, por carencia de tiempo, tenías en un cajón.
Valora la empatía y solidaridad de mucha gente conocida y desconocida.
Recuerda que solo se trata de una situación temporal, pasada la cual todos habremos aprendido muchas cosas tanto de los otros como de nosotros mismos.
Y recuerda: ¡Quédate en casa, cuidémonos!